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Primer Domingo de Cuaresma: Comentario

Este es un comentario a los textos de la eucaristía del Primer Domingo de Cuaresma.  Está tomado del Libro de Reflexión para Pequeñas Comunidades Cristianas de la Arquidiócesis de Hartford.  Para más información respecto a este recurso, puede visitar su sitio en internet.

Primer Domingo de Cuaresma: A Navegar por la Cuaresma

La Cuaresma ya se inicia y el Evangelio de hoy nos muestra a Jesús siendo guiado por el Espíritu al desierto por cuarenta días.  Tal vez nosotros mismos necesitamos encontrar un lugar especial y un tiempo de retiro para renovarnos en nuestra alianza con Dios.  Por el Génesis, sabemos que Noé y sus pasajeros fueron mantenidos a salvo del gran diluvio al estar en un arca especialmente construida para eso.  La cuaresma puede ser descrita como un tiempo para, en cierto modo, construir nuestra propia arca…  En este viaje de cuarenta días, estamos llamados a usar este tiempo y espacio de retiro para reconectarnos con Dios y profundizar nuestra relación con Él para así reafirmar nuestra fe y confianza en Él.  Renovemos nuestro compromiso de fidelidad en la oración, sacrificios y servicio al reino de Dios.

Dios tiene instrucciones específicas para que Noé construya su arca.  ¿Qué le agradaría a Dios que lleváramos a nuestra arca espiritual? Quizás es más fácil descubrir lo que no hay que llevar si quisiéramos crecer en santidad y no perder de vista el curso de nuestra jornada.  Estamos inundados con preocupaciones.  Estamos sumidos en el ruido.  Nos inundamos con las distracciones de la vida diaria.  Nos inundamos tanto, que nos cuesta salir a tomar aire y caemos presa de la pereza, tentaciones y hábitos de pecado.  Incluso muchas veces nos olvidamos de Dios hasta que nos damos cuenta que necesitamos algo que no podemos conseguir por nosotros mismos.  Podemos volvernos caóticos en nuestras prácticas espirituales o bien demasiado cómodos.  Este es el equipaje que hay que tirar por la borda al navegar por la cuaresma.

El Espíritu Santo está con nosotros en nuestra arca cuaresmal.  Recibimos el Espíritu en nuestro Bautismo y Confirmación, y así estamos capacitados para resistir las tentaciones, tal como lo hizo Jesús.  Él, nuestro salvador, nos guiará e instruirá cuando recemos cada día.  Dios, el autor de la alianza, nos mostrará pacientemente su guía, compasión, bondad, amor y verdad.  Por supuesto, no podemos olvidar nuestros ángeles guardianes (o arc-ángeles) que estarán a nuestro servicio, tal como lo hicieron con Jesús en el desierto.

Dios creó el arcoíris para recordar su alianza con todas las creaturas vivientes.  Nosotros podemos recordar la misericordia y el amor de Dios por nosotros durante esta cuaresma leyendo la Biblia, rezando el rosario, celebrando la Eucaristía, haciendo el Via Crucis, compartiendo la experiencia de amor de Dios con otras personas, y recibiendo los sacramentos.  El amor de Jesús por los pobres puede intensificar nuestra conciencia de la providencia de Dios.

No hay que suponer que las arcas tienen todas las comodidades de una casa.  Tal vez esta cuaresma nos puede invitar a sacrificar algunas comidas (ayuno) y placeres (televisión, internet, comprar, deportes).  Al fin y al cabo, esta arca cuaresmal no es un crucero.  Hay veleros de arrepentimiento y reconciliación… aquellos lugares espirituales donde nos convertimos.  Algunas veces nuestra navegación puede no ser tan calmada… las lecturas de esta semana nos recuerdan que ni para Jesús ni para Juan la proclamación del Evangelio no fue fácil.  El demonio muchas veces sacude nuestra arca.  ¡Firmes!  Tenemos chalecos salvavidas espirituales gracias a Jesús.  ¡No nos ahogaremos!

Si tiene algún comentario o pregunta, por favor envíelo a info@carlosaedo.org

Written by caedof

February 26, 2009 at 1:06 pm

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