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Archive for March 2009

Quinto Domingo de Cuaresma: ¿Me lo puedes Creer?

Este es un comentario a los textos de la eucaristía del Quinto Domingo de Cuaresma.  Está tomado del Libro de Reflexión para Pequeñas Comunidades Cristianas de la Arquidiócesis de Hartford (Quest en Español).  Para más información respecto a este recurso, puede visitar su sitio en internet.

El profeta Ezequiel fue uno de los verdaderos gigantes del Antiguo Testamento.  Fue uno de los judíos exiliados durante la cautividad babilónica.  Desafió a su pueblo a una nueva fidelidad a Dios en medio del exilio.  Ezequiel tuvo una legendaria visión que es muy famosa… Imaginémonos junto a Ezequiel mirando todos esos huesos muertos mientras Dios le pregunta: “¿Pueden revivir estos huesos?”  ¿Cómo le responderíamos a Dios? ¿Le responderíamos espontáneamente: sí?  ¿O quizás le diríamos algo como: quiero creer… ayúdame?  La respuesta de Dios en la visión es clara.  Los huesos serán cubiertos nuevamente con carne y el aliento de la vida nuevamente soplará sobre ellos.

Se han dado muchas interpretaciones a esta visión.  Para los judíos antiguos significaba la esperanza en la restauración de Judá.  Para los judíos de la época posterior al holocausto, significaba la creación del estado moderno de Israel.  Para los cristianos, es promesa y esperanza en la resurrección después de la muerte.  Ya sea muerte por desesperanza, por separación emocional, por el pecado o por el fin de la vida, en cada caso Dios nos promete nueva vida.  En la carta de San Pablo a los cristianos de Roma leemos: “Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.”  ¿Creemos en esto? ¿De qué manera hace esto una diferencia en nuestra vida cotidiana?

Imaginemos la desolación, sentimientos de pérdida y tristeza de María y Marta cuando se enteraron de la muerte de su hermano Lázaro.  Las dos hermanas nos dan testimonio de la fe que tenían en Jesús, que podía devolverle la vida a su hermano.  Primero Marta, y después María, se encuentran con Jesús mientras vuelve al pueblo.  Las dos expresan gran fe diciendo que creen que Jesús podía haber salvado a Lázaro si hubiese estado presente.  También son claras al decir que también creen que Jesús puede devolver Lázaro a la vida incluso después de haber estado sepultado por cuatro días.

Así como Dios le pregunta a Ezequiel si acaso los huesos pueden ser devueltos a la vida, Jesús le pregunta a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida.  ¿Crees en esto?”  Marta responde con una profundidad tremenda: “Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.  Cuando María se encuentra con Jesús, se postra a sus pies, devastada por la muerte de su hermano.  Jesús, conmovido hasta lo más hondo, le pregunta: “¿Dónde lo han puesto?”  La Biblia, entonces, nos da uno de los textos más ricos que muestra la humanidad de Jesús, ya que se nos dice que “Jesús se puso a llorar”.  No se nos explica el origen de esta muestra de emociones.  ¿Estaba Jesús frustrado porque sus amigos no habían entendido lo que Él les había enseñado? Al parecer no, porque Marta sabe que Él es el Hijo de Dios.  La fe de las hermanas es sólida.  ¿Se emociona Jesús por saber que su propia muerte es inminente?  ¿O simplemente lloró por la muerte de su amigo tan querido?  Lázaro está muerto, pero su vida no se ha acabado, sino que ha cambiado.  La relación con Jesús se mantiene, y entonces Jesús procede a traerlo a la vida nuevamente.  Solamente podemos imaginarlo.  Sin embargo, lo trae una nueva vida, y eso, para nosotros, es un destello de esperanza para el futuro.

Cada día en nuestro mundo natural y en nuestro propio cuerpo podemos encontrar reflejos de la resurrección a una nueva vida.  Las flores comienzan a brotar a través del suelo congelado.  Los árboles comienzan a florecer.  Nuestros propios cuerpos regeneran sus células constantemente.  Doctores son capaces de añadir prótesis a personas que pueden correr o caminar por vez primera.  Los trasplantes de órganos de personas fallecidas dan nueva vida a quienes necesitan de esos órganos.  Después de haber pasado tiempo en prisión, personas inocentes son liberadas.  Hombres y mujeres se reúnen después de separaciones emocionales.  Cada una de estas experiencias es un ejemplo de resurrecciones espirituales que suceden todos los días y destellos de la gran resurrección celestial que ha de venir.  “Yo soy la resurrección y la vida.”.  ¿Me lo puedes creer?

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Written by caedof

March 27, 2009 at 11:58 am

Semana Santa: El Via Crucis del Migrante

La Conferencia de Obispos de los Estados Unidos ha publicado para esta Cuaresma y Semana Santa un recurso bilingüe titulado Together in the Journey: The Migrant’s Way of the Cross – Juntos en el Camino: El Camino de la Cruz de un Migrante.  El texto recorre cada una de las estaciones del Via Crucis y las relaciona, por medio de preguntas y reflexiones, con la experiencia de los inmigrantes, sobre todo de quienes migran hacia los Estados Unidos.  El texto puede descargarse gratuitamente aquí.

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Written by caedof

March 26, 2009 at 1:12 pm

Oscar Arnulfo Romero: Mártir

Hoy, 24 de marzo, recordamos la pascua de Monseñor Oscar A. Romero, Arzobispo de El Salvador.  Monseñor Romero fue asesinado un día como hoy en el año 1980 mientras celebraba la eucaristía en la catedral.  Uno de sus textos más famosos es este:

De vez en cuando, nos ayuda dar un paso atrás y contemplar el vasto panorama.

El Reino no solamente está más allá de nuestros esfuerzos, sino que trasciende nuestra visión. Cumplimos en nuestra vida solamente una ínfima fracción de la magnífica empresa que es la obra de Dios.

Nada de lo que hacemos es completo, lo cual es otra forma de decir que el Reino siempre nos trasciende.

Ninguna declaración expresa todo lo que puede ser dicho. Ninguna oración expresa totalmente nuestra Fe. Ninguna confesión deviene en perfección. Ningún programa lleva a cabo la misión de Cristo. Ninguna meta o serie de objetivos incluye la totalidad. Eso es lo que proponemos.

Plantamos las semillas que algún día brotarán. Regamos las semillas que ya han sido plantadas, sabiendo que contienen una promesa futura.

Echamos los cimientos que necesitarán posterior desarrollo. Proveemos la levadura que produce efectos más allá de nuestras aptitudes.

No podemos hacer todo, y al darnos cuenta de ello nos sentimos liberados.

Eso nos permite hacer algo y hacerlo muy bien.

Será incompleto pero es un comienzo, un paso a lo largo del camino, y una oportunidad para que la gracia del Señor aparezca y haga el resto.

Quizá nunca veremos los resultados finales. Pero ahí está la diferencia entre el maestro de obras y el albañil. Somos albañiles, no maestros de obra, ministros, pero no Mesías.

Somos los profetas de un futuro que no es el nuestro.

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Written by caedof

March 24, 2009 at 2:56 pm

Posted in Reflexiones

Cuaresma: ¿Quién nos Convierte?

Esta es una muy buena reflexión publicada por el sitio PastoralSJ en su especial dedicado a la Cuaresma del año 2009.  Comienza así:

Al comenzar la cuaresma se nos invita a la conversión. Pero eso no es un empeño voluntarista, ni un cúmulo de propósitos que uno mismo tenga que lograr. Es Dios quien nos convierte, cuando le dejamos. Es Dios quien transforma nuestras vidas y les da hondura y plenitud. Es Dios quien nos hace madurar y crecer, asumir la vida con toda su complejidad. El Dios que, infatigable, está trabajando en cada uno de nosotros…

La reflexión completa puede encontrarse aquí.

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Written by caedof

March 23, 2009 at 12:10 pm

Cuarto Domingo de Cuaresma: Comentario

Este es un comentario a los textos de la eucaristía del Cuarto Domingo de Cuaresma.  Está tomado del Libro de Reflexión para Pequeñas Comunidades Cristianas de la Arquidiócesis de Hartford (Quest en Español).  Para más información respecto a este recurso, puede visitar su sitio en internet.

Rita ha sido amiga de la familia por décadas.  Ahora está completamente

ciega.  Fuimos testigos de su proceso hacia la ceguera con dolor e impotencia.  Cuando la visión de Rita comenzó a fallar, le pidió a Dios la gracia de siempre ser capaz de reconocer las caras de la gente que amaba.  Con el tiempo esas caras comenzaron a disiparse casi como cubriéndose de neblina.  Entonces, le pidió a Dios mantener su capacidad de ver al menos algunas sombras y destellos de luz.  Pero la neblina aumentó y la oscuridad se hizo más intensa hasta que todo desapareció completamente.  Por un momento, Rita ya no le pidió nada más a Dios y calló.  Le fue muy difícil aprender a vivir en la oscuridad.  Su vida de  oración también se oscureció.  Nosotros solamente podíamos imaginar el dolor en su corazón.  Finalmente, un domingo de Pascua, con una luminosa sonrisa en su rostro, Rita anunció que podía ver nuevamente algo de luz… ¡en su corazón!  ¡Era la luz de Cristo!  Nuestras lágrimas se convirtieron en parte de esa luz y todos cantamos: “El Señor es mi pastor, nada me falta.”  La oración de Rita fue respondida en su totalidad, de acuerdo al tiempo de Dios, en la bondad de Dios y en el modo de Dios “para que así las obras de Dios se hagan visibles en ella.”

En ese día de Pascua, una mujer de fe descubrió que la única ceguera que tenía que temer era la ceguera de la luz de Dios.

La primera lectura nos cuenta la historia del profeta Samuel.  Fue capaz de reconocer en el joven David el corazón de un futuro rey.  Sin embargo, pudo hacerlo sólo por medio de la luz de Dios, porque “el hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones.”

En la lectura del Evangelio de Juan, el hombre que nació ciego vivía en la oscuridad, pero inesperadamente se encontró con la luz del mundo, Jesús mismo.  ¡El esplendor debió haber sido tremendo!  Esa luz poderosa le reveló nuevas y hermosas posibilidades, pero también las sombras que le acompañaban dentro y fuera de él.  Pudo haber sido un momento no tan fácil, lleno de vergüenza e incertidumbre, pero él lo tomó como un momento para nacer de nuevo.  El ciego de nacimiento aceptó el dolor de convertirse en una nueva persona, “un recién nacido de la luz”.  Rechazó la oscuridad de los fariseos, la falsa seguridad de la sinagoga, la falsa compasión que recibía al ser simplemente un mendigo.  Eligió caminar en la luz, arriesgándose a creer en el Salvador.  Y así fue expulsado de la sinagoga, de la comunidad que alguna vez se hizo cargo de él.

Nos estamos acercando a la última parte de nuestra jornada cuaresmal.  Es tiempo de ver si acaso nuestras prácticas cuaresmales han traído nueva luz a las sombras de nuestra vida.  ¿Estamos preparados para salir de nuestras comodidades y dar testimonio del Señor Resucitado?  ¿Estamos despojándonos de aquello que no necesitamos? Preparémonos para la Vigilia Pascual con un corazón libre y así dejar que la luz de Cristo brille sin estorbos?

¡Sí… Creo Señor… Eres mi luz, nada más puedo pedir!

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Written by caedof

March 20, 2009 at 1:45 pm

Taller: Ser Cristiano Hoy – El Ejemplo de Santos Contemporáneos

Este es el taller titulado Ser Cristiano Hoy: El Ejemplo de Santos Contemporáneos dado en tres parroquias de la Arquidiócesis de Hartford en el mes de marzo.  La presentación puede verse aquí o haciendo click en la imagen que aparece a continuación.

Para mayores informaciones, puede enviar un e.mail a info@carlosaedo.org

Written by caedof

March 14, 2009 at 2:12 am

Posted in Talleres

Tercer Domingo de Cuaresma: Comentario

Este es un comentario a los textos de la eucaristía del Tercer Domingo de Cuaresma.  Está tomado del Libro de Reflexión para Pequeñas Comunidades Cristianas de la Arquidiócesis de Hartford (Quest en Español).  Para más información respecto a este recurso, puede visitar su sitio en internet.

¿Podemos recordar un momento en que hayamos tenido mucha sed? Tal vez fue después de haber hecho ejercicio, o haber trabajando cortando el prado en un día muy caluroso.  Sin duda alguna bebimos agua u otra cosa para apagar esa sed.  Imaginemos esa misma sed, pero con nada disponible para apagarla.  Eso puede ayudarnos a ponernos en lugar de la mujer al lado del pozo.  El Señor encuentra a esta inesperada visitante ahí mismo.  Ella va en busca de agua, pero su sed es mucho más profunda de lo que ella se da cuenta.

Hay que recordar que samaritanos y judíos, por generaciones, no se llevaban bien para nada debido a problemas de prácticas religiosas y matrimonios mixtos.  Encontrarse con alguien de la región de Samaria, en especial una mujer, no era muy común y violaba una práctica social de aquellos días.  Samaritana o no, la mujer estaba lista para encontrarse con Jesús.

El encuentro de Jesús con la mujer samaritana le cambió la vida.  Ella buscaba agua, pero su sed iba más allá… tenía una sed del alma.  Al principio, la mujer malentiende la invitación del Señor.  La sed de esta mujer sin nombre refleja la sed de nuestra sociedad por más intimidad con Dios y la búsqueda del sentido de la vida de las personas de hoy en día.  Extremadamente ocupados, muchas veces no estamos conscientes de nuestra propia necesidad de esta agua de vida que es una profunda relación con Dios.

Al mismo tiempo, el agua en sí es un bien precioso.  Creemos que es obvio tener agua, pero no es así para mucha gente en el mundo.  Debemos actuar apresuradamente para asegurar el acceso de agua para todos.  Al compartir la palabra de Dios y buscar el agua viva, estamos llamados a reconocer a nuestros hermanos y hermanas que no tienen agua o muy poca, gente que día a día se esfuerza para tener agua limpia para beber y satisfacer su sed.

La referencia de Jesús al agua viva nos recuerda el agua de la vida del Antiguo Testamento que significa “la vida de Dios, la revelación, la sabiduría.”  La samaritana experimenta esto en su encuentro con Jesús junto al pozo en ese día caluroso.

Después de haberse encontrado con Jesús, la mujer, tal como nosotros, es invitada a ser testigo de Cristo, a proclamar el Evangelio y su poder.  Primeramente, ella va a los samaritanos de su villa y da testimonio de su encuentro transformador con Jesucristo.  Los samaritanos van a ver a Jesús, primero por el testimonio de la mujer, y después porque escuchan la palabra.

Este pasaje de la Biblia nos llama a reconocer la necesidad que tenemos de encontrarnos con Jesús en un nivel mucho más profundo que en las simples prácticas religiosas.  Encontrándonos con Jesús y habiendo bebido del agua viva, se nos invita a llevar la palabra a otras personas por medio de lo que decimos y hacemos.  Esa agua viva está ahí cuando la pedimos.  El inmenso amor de Dios ha sido derramado en nosotros.  Lo hemos recibido en el bautismo, y luego lo vamos renovando cada día en nuestras vidas.

La sed del mundo es profunda.  ¿Cuán sedientos de Dios estamos?  ¿Podemos imaginarnos algún momento en que hayamos tenido una intensa sed espiritual? Sólo Jesús puede apagar esa sed.

Recuerde que puede enviar sus preguntas o comentarios a info@carlosaedo.org

Written by caedof

March 14, 2009 at 1:41 am